La melaza es un subproducto líquido, espeso y oscuro de la producción de azúcar (caña o remolacha).
En agricultura, funciona como un potente bioestimulante orgánico y fertilizante, rico en azúcares, potasio, hierro y calcio, que impulsa la actividad microbiana del suelo, mejora la estructura de la tierra y nutre las plantas.
Usos principales de la melaza en la agricultura:
Alimento para microorganismos: Actúa como una fuente de energía rápida (carbono) que estimula el crecimiento de microorganismos benéficos y hongos (como Trichoderma) en el suelo, lo que descompone la materia orgánica y mejora el suelo.
Fertilizante orgánico: Aporta nutrientes esenciales como potasio, azufre, hierro y magnesio, mejorando el desarrollo radicular y el crecimiento general de las plantas.
Acondicionador de suelos: Ayuda a reducir la compactación del suelo, mejora la retención de agua y aumenta la capacidad de intercambio catiónico.
Bioestimulante y potenciador: Se aplica para mejorar la floración, el cuajado de frutos y para ayudar a las plantas a superar el estrés hídrico o por altas temperaturas.
Adhesivo en aplicaciones foliares: Aumenta la adherencia de insecticidas orgánicos o fertilizantes foliares en las hojas.
Dosificación y aplicación:
Se recomienda diluir entre 5 ml y 10 ml de melaza por cada litro de agua para aplicaciones de riego, idealmente al atardecer. Es importante utilizar melaza de caña sin aditivos (o libre de azufre) para evitar daños a la microbiota
